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Resumen
del caso
Amanda llegó a Perugia, Italia, a mediados de septiembre de 2007 para
asistir a la Universidad para Extranjeros. Se instaló en una casa con
otras dos jóvenes italianas y con Meredith Kercher, una estudiante
inglesa que asistía a la Universidad de Perugia con el programa
Erasmus. A finales de octubre, Amanda conoció a Raffaele Sollecito en
un concierto de música clásica y empezaron a salir juntos. Amanda
comenzó a pasar la noche en el apartamento de Raffaele.
El jueves, 1 de noviembre de 2007, empezaba un fin de semana largo en
Italia con motivo de la fiesta de Todos los Santos. Las dos compañeras
italianas no estaban en casa y Amanda se había quedado en el
apartamento de Raffaele. Esa noche, Meredith vio una película en casa
de una amiga y volvió a su casa a las 9.10 de la noche. Las autoridades
creen que la mataron a las pocas horas.
El 2 de noviembre de 2007, Amanda volvió a casa a las 10.30 de la
mañana y encontró la puerta de la entrada entreabierta y pensó que
sería porque la manilla estaba estropeada. La puerta del cuarto de
Meredith estaba cerrada y Amanda pensó que aún estaría durmiendo.
Amanda se duchó en el cuarto de baño pequeño que compartía con Meredith
donde vio unas gotitas de sangre. Después de ducharse se secó el pelo
en otro baño, más grande, donde se dio cuenta de que alguien había
usado el inodoro y no había tirado del agua.
Parecía una mañana normal y tranquila, por lo que en un principio
Amanda no le dio mucha importancia a lo que había encontrado en casa.
Pero cuanto más pensaba en ello más se preocupaba. Volvió al
apartamento de Raffaele y le dijo que estaba preocupada. Luego le llamó
a una de sus compañeras italianas y trató de llamarle a Meredith. Los
datos del móvil muestran que efectivamente Amanda hizo estas llamadas
unos minutos después de las 12 del mediodía del 2 de noviembre.
Después de un desayuno rápido, volvió a su casa con Raffaele y miraron
por todo más detenidamente. Encontraron una ventana rota y evidencia de
que alguien había entrado en la casa. También se dieron cuenta de que
la puerta del cuarto de Meredith estaba cerrada con pestillo. Raffaele
le llamó a su hermana, que es policía, y ella le dijo que llamara a la
policía. Al poco rato de hacerlo, miembros del cuerpo de policía de
otra división llegaban a la casa por su propia cuenta porque habían
encontrado el móvil de Meredith en el jardín de una casa contigua y le
habían seguido el rastro hasta dar con la casa. A los pocos minutos,
forzaron la puerta de Meredith hasta abrirla en presencia de la policía
y descubrieron su cuerpo. Estaba en el suelo, tapada con una colcha,
parcialmente desnuda, con el cuello cortado.
La policía interrogó a Amanda y a Raffaele repetidamente en calidad de
testigos durante varios días. Los dos dijeron lo mismo en cuanto a lo
que habían hecho y dónde habían estado. Pero la noche del 5 al 6 de
noviembre, les pusieron a los dos en salas separadas y les interrogaron
de forma más agresiva. Bajo la tremenda presión, los dos cambiaron lo
que habían dicho originalmente. Raffaele dijo que Amanda se había
ausentado de su apartamento por varias horas, y Amanda describió un
sueño o una visión en la que se veía a sí misma tapándose los oídos
para no oir los gritos mientras el hombre para el que trabajaba, el
dueño de un bar que se llamaba Patrick Lumumba, estaba en el cuarto de
Meredith.
Haga
clic aquí para leer más sobre las declaraciones de Amanda a la policía.
Amanda firmó dos declaraciones en la madrugada del 6 de noviembre, una
a la 1.45 de la madrugada y la segunda a las 5.45 de la mañana. La
Corte Suprema italiana ha decidido que la segunda declaración no puede
ser usada como evidencia porque en el momento de firmarla se le
consideraba a Amanda sospechosa y no testigo.
Los que apoyan a Amanda sostienen que hizo las declaraciones bajo
coacción y que acabó diciéndole a la policía lo que querían oir aunque
ello no fuera verdad. Le mantuvieron despierta durante toda la noche,
dice que la golpearon y le fueron denegados un abogado y un traductor
profesional.
Amanda, Raffaele y Patrick fueron detenidos y encarcelados en la mañana
del 6 de noviembre. Patrick salió de la cárcel a las dos semanas porque
tenía una coartada perfecta.
Más o menos al mismo tiempo que Patrick salía de la carcel, las
autoridades emplearon análisis forenses para identificar a un cuarto
sospechoso, un inmigrante de la Costa de Marfil llamado Rudy Guede.
Guede había dejado una huella de su mano con la sangre de la víctima en
la almohada que encontraron debajo del cadaver. Asímismo encontraron su
ADN dentro del cuerpo de la víctima, en su ropa y en su bolso. La
evidencia de ADN también lo identificò con el inodoro que se había
dejado sin tirar del agua.
Guede huyó a Alemania después del homicido pero la policía lo localizó.
Fue arrestado y extraditado a Italia.
Tras ser arrestado, Guede le dijo a la policía que él y Meredith habían
planeado encontrarse en casa de ella esa noche y que habían tenido
contacto consensual sin llegar a tener relaciones sexuales. Guede
declaró que de repente tuvo que ir al baño y que mientras estaba en el
inodoro escuchando su iPod, un desconocido entró en casa y atacó a
Meredith. Guede dijo que salió del baño y forcejeó con el desconocido
quien salió corriendo y desapareció en la oscuridad gritando “un hombre
negro encontrado es un hombre negro condenado”. Guede dijo que trató de
confortar a Meredith pero que en cierto momento le entró el pánico y se
escapó. Existen testigos que le vieron bailando en una discoteca hacia
las 2 de la madrugada del 2 de noviembre, pocas horas después del
homicidio.
Mientras Guede estaba en Alemania, la policía interceptó una llamada
telefónica en la que él afirmaba específicamente que Amanda no estaba
presente en el momento del homicidio. Unos meses después de su arresto,
Guede cambió su declaración. En su nueva versión, Amanda se había
convertido en el desconocido con el que había forcejeado. Su
declaración inicial no implicaba a Amanda pero en la nueva versión,
testificó que Amanda también estaba presente, aunque fuera de la
habitación.
La evidencia
En circunstancias normales, el arresto de Guede habría puesto fin a la
investigación porque la evidencia contra él era tan fuerte. En este
caso sin embargo las autoridades anunciaron que habían resuelto el
crimen incluso antes de que supieran sobre Guede. El 6 de noviembre de
2007 celebraron una rueda de prensa en la que anunciaron que Amanda,
Raffaele y Patrick Lumumba habían matado a Meredith por negarse a
participar en un juego de sexo.
Más tarde, cuando las autoridades se vieron obligadas a liberar a
Lumumba por tener una coartada perfecta, incluyeron a Guede como el
tercer participante en el supuesto juego de sexo, a pesar de que
aparentemente no existía conexión alguna entre él y Amanda o Raffaele.
Parecía que las autoridades se habían aferrado a una teoría concreta y
se habían concentrado en desarrollar pruebas que apoyaran esa teoría. A
continuación se ofrece un resumen de dichas pruebas.
1. Las declaraciones de los sospechosos
Como se indicaba anteriormente, los sospechocos cambiaron sus
declaraciones cuando fueron interrogados entre la tarde del 5 de
noviembre a la madrugada del 6 de noviembre. Raffaele dijo que Amanda
había salido sola durante un rato. Después de una intensa
interrogación, Amanda hizo dos declaraciones, en la segunda describió
un sueño o visión que había tenido de sí misma tapándose los oídos para
no oir los gritos mientras Lumumba estaba en el cuarto de Meredith.
Tanto Lumumba como Guede son negros. La defensa cree que la policía que
interrogó a Amanda sabía, en base al pelo que encontraron en la mano de
la víctima, que una persona negra estaba involucrada en el crimen, por
lo que convencieron a Amanda a testificar contra Lumumba. La noche del
1 de noviembre Amanda y Lumumba se habían enviado mensajes de móvil. A
las 8.18, Lumumba mandó un mensaje a Amanda diciéndole que no había
mucho trabajo y que no hacía falta que fuera a trabajar. A las 8.35 de
la noche, Amanda le confirmó haber recibido el mensaje y le escribió
otro mensaje que decía “Hasta luego. Buenas noches”. Amanda dice que la
policía insistió en que su mensaje quería decir que tenía intención de
verle a Lumumba más tarde, y siguieron presionándola sobre ese detalle,
por lo que finalmente describió su sueño o visión bajo intensa
coacción. La orden judicial dada por la juez Claudia Matteini el 9 de
noviembre de 2007 confirma que las autoridades efectivamente
interpretaron los mensajes como que Amanda y Lumumba tenían intención
de verse esa noche. (Matteini escribió: “Alrededor de las 8.30 de la
noche, mientras Amanda se encontraba en casa de Raffaele, ella recibió
un mensaje de Diya Lumumba quien, en
lugar de avisarle simplemente que no viniera a trabajar, le confirmó la
cita de esa noche”).
Tanto Amanda como Raffaele los dos afirman ahora que las declaraciones
que hicieron a la policía inicialmente eran verdaderas y correctas.
2. La presunta arma del delito
La policía confiscó un cuchillo de cocina grande del apartamento de
Raffaele y afirma que el mismo contiene el ADN de Amanda en el mango y
el ADN de Meredith en la hoja.
Hay tres problemas fundamentales con respecto al cuchillo como
evidencia:
- La presunta correspondencia del ADN con
Meredith es muy dudosa porque la calidad de la muestra era
infinitamente pequeña (menos de 100 picogramos y un picogramo es la
billonésima parte de un gramo o 0.000000000001 gramos).
- El cuchillo no corresponde a la mancha de
sangre en forma de cuchillo encontrada en la cama de la víctima.
- Los expertos ya han testificado que el cuchillo
no podía haber causado por lo menos dos de las tres heridas encontradas
en el cuello de Meredith. Parece que la mancha de la cama fue producida
por un cuchillo que es compatible con todas las heridas.
Los análisis Low Copy Number (LCN), como el realizado en la hoja del
cuchillo, son considerados poco fiables por muchos expertos porque no
es posible evitar contaminación biológica cuando se trata de
picogramos. Incluso en los mejores laboratorios, las muestras de
control contienen a menudo ADN que en teoría no debería encontrarse en
las mismas.
3. El ADN de Raffaele en el cierre del
sujetador de la víctima
Seis semanas después del homicidio, la policía recogió un cierre de
sujetador del suelo del cuarto de Meredith. Los análisis reveralon un
vestigio microscópico del ADN de Raffaele en este objeto. Pero al igual
que con el cuchillo existen grandes problemas:
- Los análisis revelaron el ADN de por lo menos
otras tres personas no identificadas en el cierre del sujetador.
- Los investigadores desbarataron la habitación
de Meredith cuando registraron sus pertenencias. El vídeo de la policía
muestra cómo el cierre acabó en uno de los costados del cuarto y
finalmente se mezcló con una pila de objetos quedando expuesto a
numerosas fuentes de contaminación.
- El video de la policía también muestra cómo dos
investigadores manoseaban el objeto extensamente antes de ponerlo
dentro de una bolsa, aumentando la probabilidad de contaminación.
Haga
clic aquí para leer más sobre cómo la policía manipuló este objeto
clave sin cuidado.
En el caso del cierre de sujetador, probablemente la contaminación
ocurrió en el lugar del crímen y no en el laboratorio. Raffaele había
estado en esa casa en muchas ocasiones y también trató de derribar la
puerta del cuarto el día del homicidio antes de que llegara la policía.
Su ADN podía haber quedado en la manilla de la puerta y en otras
superficies, de donde podría haberse transferido a cualquier otro
objeto.
4. Más evidencia física
Las autoridades dicen que los análisis de las manchas de sangre del
baño demuestran que el ADN de Meredith estaba mezclado con el de
Amanda. Carlo Torre, uno de los científicos forenses más importantes de
Italia, que está asistiendo al equipo de abogados defensores de Amanda
ha examinado los informes de laboratorio. Su conclusión es que las
muestras son de la sangre de Meredith contaminadas con el ADN de Amanda
que no proviene de sangre, el cual podría encontrarse por todo el baño,
por lo que estas manchas no prueban nada sobre el homicidio.
Haga
clic aquí para leer más sobre las muestras de ADN.
Las autoridades usaron luminol, un producto químico que reacciona
incluso con cantidades diminutas de sangre, para revelar las huellas
latentes de la habitación de Amanda así como las del pasillo fuera del
cuarto de la víctima. Dijeron que estas huellas muestran que Amanda
pisó la sangre de Meredith y la esparció por todo. Pero los análisis de
ADN de las huellas latentes contradicen esta teoría. El luminol
reacciona con muchas otras sustancias aparte de sangre. Además, como en
el caso del ADN mezclado del baño, se encontraron pisadas solamente en
el pasillo, no en la habitación donde ocurrió el homicidio.
Haga
clic aquí para leer más sobre los resultados del luminol.
5. Testigos
Un albanés con problemas de abuso de alcohol y drogas testificó que
había visto a tres sospechosos juntos la noche del homicidio. Fue
desacreditado completamente por la defensa durante el interrogatorio.
Un hombre sin techo también con problemas de abuso de drogas alegó que
había visto a Amanda y a Raffaele merodeando por un lugar público cerca
de la casa la noche del homicidio. Una mujer que vive cerca del
apartamento afirma haber oído un grito seguido de pisadas de más de una
persona fuera en la calle. Otros dos testigos se presentaron más de un
año después del crimen. Uno de ellos testificó que había visto a Amanda
en su tienda la mañana después del homicidio, pero su empleado prestó
declaración y contradijo completamente esta aserción. El segundo
testigo dice haber visto a Amanda y a Raffaele con Guede la noche
anterior al homicidio. La defensa cree que todos estos testigos o son
poco fiables o bien sus testimonios no son relevantes al caso.
6. Evidencia del comportamiento y
carácter
El fiscal dedicò muchos recursos para presentar testigos que hicieran
comentarios desfavorables sobre Amanda. Estos testigos incluyen una
serie de amigos de Meredith de Inglaterra así como las compañeras
italianas que vivían con Amanda. Describieron a Amanda como una persona
dejada en el tema del cuidado de la casa y consideraban que su
comportamiento después del homicidio fue poco sensible. Vale la pena
mencionar lo que no dijeron:
- Nadie oyó a Amanda decir nada negativo a
Meredith o sobre Meredith.
- Nadie dijo que Amanda hubiera levantado la voz
o se hubiera enfadado con nadie nunca.
- Nadie dijo que Amanda les hubiera robado,
mentido o causado problema alguno.
- Nadie dijo que Amanda les hubiera intimidado o
que se sentían intimidadas por ella.
En resumen, nadie describió ningún comportamiento que pudiera ser
considerado hostil o agresivo, y mucho menos violento. Los testigos
sobre el carácter presentados por el fiscal están perfectamente de
acuerdo con los amigos y la familia de Amanda de Seattle sobre ese
punto crucial.
7.
Evidencia que demuestra que la escena del crimen estaba
premeditada
La policía ha asegurado que la ventana rota prueba que alguien lo hizo
para que pareciera un allanamiento de morada, y que solamente alguien
de dentro — alguien que tuviera las llaves de la casa— hubiera hecho
tal cosa para hacer parecer que el delito había sido cometido por un
extraño. Esta preparación premeditada es uno de los crímenes de los que
Amanda y Raffaele han sido acusados oficialmente.
No hay evidencia que apoye esta acusación. Los investigadores
simplemente asumen que la ventana se encontraba demasiado lejos del
suelo para que pudiera usarse en realidad como punto de acceso. Sin
embargo, durante el juicio un testigo declaró que poco antes de que
Meredith fuera asesinada, encontraron a Rudy Guede en posesión de
propiedad que había sido robada de una oficina por alguien que había
tirado una piedra contra una ventana que se encontraba a tres metros de
altura y usó esa ventana para entrar. Esto es casi idéntico a lo que
parece haber ocurrido en la casa.
Además, la defensa ha llevado a cabo experimentos que demuestran que
alguien de la altura de Guede podría haber entrado fácilmente por la
ventana rota de la casa. El edificio está situado en una pendiente
empinada por lo que la ventana queda junto a un sendero por el que se
puede tener fácil acceso. El intruso podría haber entrado por la
ventana subiéndose a una maceta que había en el sendero. O bien, podría
haber usado los barrotes de una ventana del piso más bajo como escalera
para entrar, como se muestra en la foto.
8. La disputa sobre cuándo llegó la
policía a la casa
Como
se indicaba arriba, encontraron los móviles de Meredith en un jardín el
día del crimen. Fueron entregados a la Policía Postal, un departamento
de la fuerza policial italiana que se ocupa de las telecomunicaciones.
La Policía Postal pudo seguir la pista de los teléfonos y dar con la
casa donde vivían Meredith y Amanda, y el jefe envió una unidad para
investigar. El fiscal y la Policía Postal afirman que estos agentes
llegaron a la casa por lo menos 15 minutos antes de que Raffaele
llamara al número de emergencia para informar a otro departamento
policial que un intruso había entrado en la casa. Alegan que Raffaele
les había dicho que ya había llamado al número de emergencia.
Esta alegación hace a uno preguntarse por qué Raffaele no les dijo a
los agentes que se disponía a llamar a la policía en el momento de
llegar en vez de inventarse una artimaña. Se trata de una alegación
poco fiable conforme a las pruebas disponibles. El testimonio verbal de
la Policía Postal, que saben que llegaron a las 12.35 porque uno de
ellos miró su reloj, contradice el registro que el jefe del
departamentoe hizo en el diario a la hora del incidente, el cual indica
que no se envió un coche patrulla hasta las 12.46 de la tarde. Raffaele
llamó al número de emergencia a las 12.51 de la tarde.
La Policía Postal también proporcionó una foto en blanco y negro con la
fecha sellada tomada por una cámara de seguridad ubicada frente a la
casa al otro lado de la calle. Muestra un coche sin marcar que alegan
ser el que usaron ese día. Sin embargo, de acuerdo con la ubicación de
la cámara, el coche en la foto habría pasado justo por delante del
camino de acceso a la casa y habría tenido que hacer una vuelta grande
para volver a ese mismo camino otra vez.
9. La presunta limpieza
Antes del juicio, las autoridades difundieron rumores entre los medios
de comunicación sobre recibos que mostraban la compra de lejía, sobre
evidencia hallada en una lavadora y otras alegaciones que indicaban que
Amanda y Raffaele habían limpiado la casa después del crimen. Todas
estas alegaciones han resultado ser completamente falsas y ninguna de
ellas ha surgido durante el juicio.
Haga
clic aquí para leer más sobre la presunta limpieza.
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