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Las declaraciones de Amanda a la policía
El grupo Proyecto Inocencia (Innocence Project) que usa evidencia
de ADN para liberar a personas que han sido condenadas erróneamente por
crímenes que no cometieron, ha hecho un descubrimiento digno de mención:
“En cerca del 25% de los casos
exonerados por ADN, los acusados inocentes habían hecho declaraciones
incriminatorias, dado completas confesiones o se habían declarado
culpables.”
http://www.innocenceproject.org/understand/False-Confessions.php
Policías interrogadores con pocos escrúpulos usan una serie de
técnicas diseñadas para manipular a los sospechosos inocentes con el
fin de que se auto-incriminen. Estas técnicas normalmente no usan
violencia física. Más bien se podría decir que son como un “juego
psicológico”. Los policías son expertos en este juego pero los
sospechosos no.
Una técnica utilizada por la policía es la
de pedirle a un sospechoso que describa lo que cree que podía haber
ocurrido o que se imagine situaciones hipotéticas. Eso es lo que
hicieron con Amanda. La interrogaron muchas veces después del homicidio
de Meredith Kercher y siempre les dijo lo mismo — la verdad.
Pero cuatro días después del homicidio, en la madrugada del 6 de
noviembre de 2007, el interrogatorio cambió de tono y se hizo mucho más
agresivo y Amanda se vio sumergida en una situación en la que no tenía
ni idea qué hacer. La encerraron en una sala de la jefatura de policía,
a miles de kilómetros de casa, cara a cara con policías furiosos que le
acusaban de un crimen horrible en un idioma que acababa de empezar a
aprender. Nunca pasó tanto miedo en su vida.
La policía le
interrogò incesamente una y otra vez sobre unos mensajes de móvil entre
ella y el hombre para quien trabajaba, Patrick Lumumba. Insistían en
que los dos habían planeado reunirse la noche del homicidio.
Amanda lo negó. Le dijeron que estaba mintiendo.
Le dijeron que tenían pruebas de que ella había estado en el lugar del crimen — era mentira.
Le dijeron que iba a ir a la cárcel por 30 años y que nunca más vería a su familia.
Finalmente,
después de una larga y ardua interrogación, sucumbió a los deseos de la
policía y describió un sueño imaginario o visión. En esta visión, ella
estaba en la cocina tapándose los oídos para no oir los gritos mientras
que el hombre para el que trabajaba, Patrick Lumumba, estaba en la
habitación de Meredith.
Esto era completamente falso, pero era lo que la policía quería oir.
Como dijo el jefe de policía de Perugia a la revista Newsweek, “se rindió”.
Algunas
horas más tarde, después de descansar un poco y de pensar, Amanda le
escribió una nota a la policía en la que trató de conciliar lo que
había dicho con lo que pensaba que era la verdad. Decía:
En lo
relacionado a la “confesión” que hice anoche, quiero que quede claro
que dudo mucho la veracidad de mis declaraciones puesto que fueron
hechas bajo la presión del estrés, del estado de shock y extremada
fatiga. No solamente me dijeron que me iban a arrestar y meterme en la
cárcel por 30 años, sino que también me golpearon en la cabeza cuando
no me acordaba de algo correctamente. Me hago cargo de que la policia
tiene mucha presión por lo que entiendo el tratamiento que recibí.
Sin embargo, fue a raíz de esta presión y después de muchas horas de
confusión que mi mente inventò estas respuestas. En mi mente veía a
Patrick como en imágenes intermitentes y borrosas. Le veía cerca de la
cancha de baloncesto. Le veía en la puerta de entrada. Me veía a
mí misma en la cocina con las manos sobre los oídos porque en mi mente
podía oir a Meredith gritar. Pero he repetido esto muchas veces para
aclararme de lo que estoy diciendo: estas cosas no me parecen reales,
parecen un sueño y no estoy segura de si son sucesos reales o
simplemente cosas inventadas por mi mente para tratar de responder a
las preguntas de mi mente y a las preguntas que me están haciendo.
Cuando Amanda dice que le
pegaron, quiere decir que le pegaron en la parte posterior de la
cabeza. Es una conducta inexcusable pero es mal menor comparado con
cómo la trataron. Amanda fue presionada a declarar algo que creía que
no era verdad y que dijo que no era verdad — pero para entonces ya la
habían acosado y manipulado hasta el punto en que de verdad ella
pensaba que su mente le estaba fallando. Así lo explica ella en su nota:
La
policía me ha dicho que tienen evidencia convincente que demuestra que
yo estaba en la casa, en mi casa, en el momento del asesinato de
Meredith. Yo no sé a qué pruebas se refieren, pero si eso es verdad,
significa que estoy extremadamente confusa y que mis sueños deben ser
realidad.
Obviamente, Amanda estaba completamente confusa, pero parece que
a la policía no le importaba eso. Tan pronto como les dijo lo que
querían oir, salieron y arrestaron a Lumumba sin hacer más preguntas.
Pero después, cuando Lumumba resultó ser inocente y la declaración de
Amanda tan poco fiable como ella misma lo había dicho, la culparon por
hacer acusaciones falsas.
La policía de Perugia no habría
tenido ningún problema en convencerle a Amanda — o a cualquier otra
persona joven en su misma situación — a decir cualquier cosa, con sólo
insistir lo suficiente. Nada de lo que le dijo Amanda a la policía en
ese interrogatorio estresante sirvió de ayuda en lo más mínimo para
esclarecer los hechos sobre lo que realmente le había ocurrido a
Meredith Kercher. Amanda les dijo la verdad la primera vez. Ella no estaba allí cuando mataron a Meredith.
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